Hoy me voy a permitir subir dos entradas al blog, porque como sé que os gusta el morbo pues aquí estoy. Después de una agradable cena con Syed preguntándome por el Chiki Chiki, que le había hecho mucha gracia cuando lo había visto por Internet, me he ido a mi dormitorio a echar un vistazo a los apuntes de Photoshop porque mañana tengo examen.
Había silencio, lo cual me ha sorprendido, pero he dicho ¡¡bien!! mañana no me quedaré dormida por las calles. Pero a veces me pregunto cómo puedo ser tan ingenua. Mis compañeros de casa no sólo son unos maleducados, son una retaila de calificativos que me parecen demasiado fuertes como para dejarlos por escrito en un medio público (no sea que nos lean los niños, y aquí no hay horario para menores).
He salido, muy amablemente -o conteniendo mi cabreo, que ya es algo- a pedirles que por favor dejaran de jugar al billar y que como mínimo quitaran la música que está a todo trapo, que mañana tengo un examen. Pero eso no importa, aunque puedo entender por qué. El sistema de paro de Bélgica es curioso, puedes estar cuarenta años desempleado y el Estado sigue dándote pasta. Ese es el motivo por el cual estas dos desgraciadas viven única y exclusivamente para hincharme a mi las narices. No trabajan, no estudian, no hacen nada. Nada más que molestar, por supuesto, que es una ocupación que como mínimo requiere tiempo -aunque creo que poco esfuerzo-.
No sólo voy a llevarme la bola negra y la blanca, sino que además voy a coger el único palo que les queda y lo voy a tirar en el primer descampado que vea. Voy a echar vinagre en la leche que me sobre. Voy a dejar abierto un sobre de jamón durante quince días antes de irme para que le salgan hongos al que se lo coma. Voy a mezclar con lejía mi suavizante para que se les estropee la colada al que me lo roba. Puede que mañana llame a mi casero para amenzarlo con ir a un abogado, ya que le gustan tanto, si no cumple con su contrato de que a partir de las diez de la noche deje de haber ruidos. Voy a poner una crítica negativa en la página de Internet donde encontré la casa. Y ahora mismo no se me ocurre nada más, pero espero encarecidamente que uséis el apartado de comentarios para darme más ideas, todas que pueda dejarlas hechas antes de irme, no sea que levantando el hacha de guerra me salga el tiro por la culata. Todos los que me leéis pero no dejáis mensajes -que se que los hay- espero que en esta ocasión sí que lo hagáis para desmotrarme que en la USJ podemos ser creativos, muy creativos, si no en publicidad al menos a la hora de devolver putadas (mecachis, al final lo he dicho, pero no se me ocurría un sinónimo que transmita mi estado anímico).
Lo dicho. Espero listas de malévolos planes para fastidiar a la población francesa y belga que habita en esta casa del terror.

